
Informe de Comparación
Medicamentos de venta libre en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Regulación, consumo y organizaciones que promueven el uso racional
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el debate sobre los medicamentos de venta libre (OTC) se ha intensificado en los últimos años, a raíz de cambios regulatorios nacionales y de la respuesta de diferentes actores del sistema sanitario.
El tema no se limita al ámbito legal o comercial, sino que abarca dimensiones sociales y sanitarias, dado que involucra la seguridad de los pacientes, el rol profesional del farmacéutico y la accesibilidad a tratamientos básicos.
Los medicamentos de venta libre aquellos que pueden adquirirse sin receta médica están destinados al alivio de síntomas leves o dolencias comunes. Sin embargo, distintas entidades sanitarias advierten que su consumo sin orientación puede derivar en automedicación, interacciones medicamentosas y pérdida de control sanitario, especialmente si se comercializan fuera del ámbito farmacéutico.
La Ley 17.565, que regula el ejercicio de la farmacia en Argentina, establece desde hace décadas que la venta de medicamentos incluso los de venta libre debe realizarse en farmacias habilitadas y bajo supervisión profesional. Durante años, esta norma garantizó que la dispensación estuviera acompañada por el consejo de un farmacéutico, quien orienta al paciente sobre dosis, interacciones y posibles efectos adversos.
El equilibrio comenzó a modificarse con los decretos nacionales de desregulación económica, en especial el DNU 70/2023, que propuso permitir la venta de medicamentos OTC en kioscos y supermercados, eliminando la exclusividad de las farmacias. Aunque el decreto fue parcialmente suspendido por la justicia, impulsó un cambio de paradigma.
Simultáneamente, la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) inició una reclasificación de productos farmacéuticos, incorporando nuevos medicamentos al grupo de venta libre, como omeprazol o aciclovir tópico.
Estas medidas, orientadas a ampliar el acceso, generaron preocupación en el ámbito sanitario. Diversas organizaciones alertaron que la liberalización podría incrementar la automedicación y debilitar la función social del farmacéutico.
El Decreto 1024/2024 profundizó este debate al permitir la exhibición de medicamentos OTC en góndolas dentro de farmacias y habilitar su venta limitada en locales no farmacéuticos. Desde entonces, el eje de discusión se centra en cómo equilibrar la accesibilidad con la seguridad del paciente.
Datos del Observatorio de Medicamentos y Sociedad (COFA) muestran que los medicamentos de venta libre representan alrededor del 25% del total de medicamentos dispensados en Argentina.
Entre 2019 y 2021, las ventas aumentaron de manera constante, impulsadas por el contexto de la pandemia de COVID-19 y el auge del autocuidado. Sin embargo, desde 2022 el consumo comenzó a descender: en 2023 se registraron unas 194,2 millones de unidades vendidas, en 2024 se mantuvo cerca de 193,7 millones, y para 2025 se proyecta una cifra cercana a 181 millones.
Aunque las ventas en unidades cayeron, la participación porcentual de los medicamentos de venta libre dentro del mercado farmacéutico se mantuvo relativamente estable entre el 25% y el 27%, lo que indica que la caída afectó a todo el sector por igual. Estos datos reflejan que, más allá de los cambios regulatorios, la demanda real de productos OTC no creció, sino que se estabilizó en un nivel inferior al de los años posteriores a la pandemia.
Frente a este contexto, múltiples organizaciones no gubernamentales, asociaciones civiles y entidades profesionales desempeñaron un rol central en la defensa del uso racional de medicamentos (URM) y en la oposición a la venta irrestricta fuera del circuito farmacéutico. Si bien sus enfoques varían, todas coinciden en la necesidad de mantener la supervisión profesional y la orientación farmacéutica como elementos esenciales de la seguridad sanitaria.
A continuación, se presenta un cuadro comparativo que sintetiza las principales organizaciones, su postura frente a la venta libre irrestricta de medicamentos y las acciones que desarrollan para promover el uso responsable:


La información sintetizada en el cuadro evidencia una coincidencia entre estas organizaciones, que defienden la necesidad de mantener los medicamentos dentro del circuito controlado de las farmacias, con intervención profesional. Su accionar se basa en el principio de que el medicamento, aun cuando sea de venta libre, no es un producto de consumo masivo, sino un bien social que requiere orientación, conservación adecuada y control de calidad.
La labor de estas entidades tuvo un impacto directo en la evolución de la regulación y en la percepción social sobre el uso de medicamentos. Las acciones judiciales presentadas por COFA, FACAF y SAFYB lograron frenar parcialmente los decretos que habilitaron la venta fuera de farmacias, mientras que las campañas educativas de GAPURMED, RedARETS y la Fundación Salud Activa contribuyeron a fortalecer la conciencia sobre la automedicación responsable.
Al mismo tiempo, la estabilidad en la participación del mercado OTC pese a la baja en las unidades vendidas sugiere que el consumidor mantiene una actitud más cautelosa frente al uso de medicamentos.
Esta evolución demuestra que el debate no solo se da en el plano legislativo, sino también en la esfera social, donde las organizaciones sanitarias han actuado como agentes de equilibrio entre las políticas de liberalización económica y la defensa del derecho a la salud.
En conclusión, el caso de los medicamentos de venta libre en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires muestra cómo la interacción entre regulación estatal, comportamiento del mercado y acción de la sociedad civil define el modo en que se concibe el acceso a la salud.
Las reformas legales impulsaron una apertura del mercado, pero la respuesta activa de las organizaciones farmacéuticas y sanitarias permitió sostener el control profesional como pilar del sistema.
Las ONG, federaciones y colegios profesionales coincidieron en un mensaje unificado: la accesibilidad no debe reemplazar la seguridad, y el farmacéutico es un eslabón indispensable para garantizar el uso correcto de los medicamentos.
Gracias a su accionar coordinado, la venta irrestricta sigue limitada, y el enfoque sanitario continúa prevaleciendo por sobre el meramente comercial.
El debate sigue abierto, pero la intervención de estas organizaciones reafirma una idea compartida: el medicamento no es una mercancía más, sino una herramienta terapéutica que exige responsabilidad, regulación y acompañamiento profesional.
Fuentes:
- Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).(2024). Disposiciones 7449/2024, 8227/2024 y 10823/2024. Boletín Oficial de la República Argentina.
- Confederación Farmacéutica Argentina (COFA). (2024). Observatorio de Medicamentos y Sociedad. Recuperado de https://www.cofa.org.ar
- GAPURMED. (2024). Grupo Argentino para el Uso Racional del Medicamento. Recuperado de https://gapurmed.org.ar
- RedARETS. (2024). Red Argentina para el Uso Racional de Medicamentos y Tecnologías Sanitarias. Ministerio de Salud de la Nación.
- FACAF. (2024). Federación Argentina de Cámaras de Farmacias. Recuperado de https://www.facaf.org.ar
- SAFYB. (2024). Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos. Recuperado de https://www.safyb.org.ar
- Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires (CFPBA). (2024). Boletín Farmacéutico Bonaerense. Recuperado de https://www.colfarma.org.ar
- Fundación Salud Activa. (2024). Campañas de prevención sobre automedicación. Recuperado de https://fundacionsaludactiva.org.ar
- Organización Mundial de la Salud (OMS). (2023). Uso racional de medicamentos: principios básicos y estrategias de aplicación.

